El tratamiento mediático del crimen

08 mayo 2025

En nuestra primera CrimiTalk en Barcelona nos habíamos centrado en los mitos y falsas creencias que arrastramos desde dentro de la propia criminología: el foco estuvo en revisarnos como profesionales. En esta segunda sesión salimos hacia fuera: exploramos cómo los medios de comunicación construyen, interpretan y difunden el crimen.

Abrimos el debate con dos personas expertas en la materia: Adrián Pascale, abogado y profesor universitario, centrado en los discursos de odio en entornos digitales, y Thaís Armengol, criminóloga y periodista colegiada especializada en crimen organizado en América Latina. La intervención de Adrián se enfocó en el papel de las redes sociales en la desinformación y la reproducción de discursos discriminatorios, especialmente entre los jóvenes. Thaís, por su parte, abordó la tensión entre el periodismo de clic y el periodismo de investigación, reivindicando este último como una fuente valiosa de información. Ambos nos plantearon algunas preguntas:

  • ¿Qué papel tenemos los criminólogos en la lucha contra la desinformación?
  • ¿Qué estrategias se podrían aplicar desde la criminología?
  • ¿Qué estrategias podríamos crear como criminólogos para informar a los más jóvenes de lo que está sucediendo con el tratamiento de información?
  • ¿Qué pierde la criminología cuando no participa en los relatos públicos sobre la violencia?

Después de hacer grupos y debatir a partir de las preguntas planteadas por las dos personas expertas, las personas participantes coincidieron en que los medios de comunicación —y especialmente las redes sociales— favorecen la desinformación, el sensacionalismo y la estigmatización de colectivos vulnerables. También se debatió sobre el papel que puede jugar la criminología, tanto en la prevención como en la sensibilización. Algunas de las propuestas que surgieron se exponen a continuación:

  • Fomentar figuras divulgativas como influencers criminológicos.
  • Ofrecer asesoramiento experto a medios de comunicación (tal y como se hace, por ejemplo, desde algunos Colegios de Criminología).
  • Impulsar propuestas de regulación o incluso proyectos de ley que incluyan una mirada criminológica.
  • Aprovechar el doble perfil profesional (periodismo + criminología) como puente estratégico.
  • Reestructurar las noticias para hacer comprensible la base científica sin perder rigor.
  • Explorar nuevos formatos como los CrimiMonòlegs o vídeos con toques de humor.
  • Incluir formaciones en escuelas y educar desde el grado en criminología.
  • Introducir contenidos sobre criminología en grados de periodismo.
  • Promover más comunicación entre colegios profesionales para unificar esfuerzos.
  • Crear cuentas alternativas en redes para generar información responsable.
  • Entender a las personas frustradas que adoptan discursos de odio o desinformación, y generar mensajes que también las interpelen.

En definitiva, desde la criminología aún tenemos mucho por hacer. La seguridad —y, especialmente, el miedo— siguen siendo herramientas poderosas de movilización (y de inmovilización) social. Como criminólogos y criminólogas, podemos utilizar nuestro conocimiento para contrarrestar discursos del miedo y desmontar falsos mitos.

ESTADÍSTICAS

Asistencia: 15 personas